Vídeos, academia o preparador: qué preparación te conviene

Depende de una sola variable: cuánta presencia humana necesitas para sostener dos años de estudio. Si te organizas solo y tienes disciplina de hierro, un buen curso en vídeo puede bastarte; si necesitas que alguien te conozca, te corrija y te responda, necesitas una persona — y conviene comprobar, antes de pagar, que esa persona existe.

En este mercado conviven tres modelos que se anuncian con palabras parecidas y funcionan de maneras muy distintas. Esta página describe los tres, sin nombres. Al final tienes las cinco preguntas que igualan el terreno, valen para cualquiera de nosotros.

1 · El curso en vídeo

Qué es: un temario grabado, PDFs y un campus. Compras acceso a material.

Su ventaja real: el precio. Un vídeo grabado una vez se vende mil veces, y eso permite cuotas bajas y una cantidad enorme de material.

Cuándo te conviene: si ya has opositado antes, sabes organizarte solo y lo único que te falta es contenido.

Qué comprobar antes de pagar: de qué año es el material que vas a recibir, qué parte puedes ver antes de pagar, y — la prueba decisiva — qué ocurre cuando escribes una duda: quién contesta, y cuánto tarda. El vídeo no es el problema — es un formato excelente, y lo usamos casi todos, también los preparadores, para complementar las clases. La diferencia está en la dirección: cuando el vídeo es todo el producto, la comunicación va en un solo sentido, y nadie al otro lado sabe quién eres ni en qué te atascas un martes de febrero.

2 · La academia

Qué es: una organización con equipo: varios preparadores, horarios, administración.

Su ventaja real: la estructura. Horario fijo, grupo, disciplina externa. A mucha gente le funciona precisamente por la obligación.

Cuándo te conviene: si necesitas que el calendario te empuje y llevas bien los grupos grandes.

Qué comprobar antes de pagar: quién te va a dar clase a ti — no quién fundó la academia ni quién sale en la portada —, cuántos alumnos lleva esa persona, y si las grabaciones de las clases caducan o son tuyas para siempre.

3 · El preparador presente

Qué es: la misma persona que da la clase corrige tu programación, revisa tu defensa y contesta tus mensajes. No hay nadie entre esa persona y tú.

Su ventaja real: te conoce. Sabe de qué comunidad eres, qué se te atraganta y cómo escribes. La revisión de tu programación didáctica y el entrenamiento de tu defensa oral — la fase que más miedo da — los hace alguien que te ha visto trabajar durante meses. Y hay un dato que ningún folleto puede maquillar: la permanencia. Donde hay trato real, la gente termina el curso; donde no lo hay, las bajas a mitad de año lo cuentan todo.

Su límite real, y hay que decirlo: no escala. Grupos pequeños, plazas limitadas y una cuota mensual más alta que la de un curso en vídeo. Es la consecuencia directa del modelo: la presencia no se puede fabricar en serie. Si alguien te ofrece trato personal a precio de curso grabado, una de las dos cosas no es verdad.

Cuándo te conviene: si compatibilizas la oposición con un trabajo, si vienes de otra carrera y Geografía o Historia te imponen, o si la defensa ante el tribunal es tu punto débil.

Las cinco preguntas que igualan el terreno

Hazle estas cinco preguntas a cualquier opción que estés valorando. Son gratis, se contestan en un mensaje, y la reacción ya es información:

  1. ¿Quién me va a dar clase a mí? ¿La persona del anuncio, u otra?
  2. ¿Cuántos alumnos lleva esa persona? No la organización: esa persona.
  3. ¿Qué puedo ver de su trabajo antes de pagar? Pide un práctico resuelto de su autoría, completo, no un índice ni un fragmento.
  4. Si escribo un lunes por la tarde, ¿quién me responde y cuándo? Esta no hace falta ni preguntarla: escribe y cronometra.
  5. Sus resultados, ¿tienen convocatoria, año y número de alumnos? Un porcentaje sin fecha ni denominador no es un resultado, es un adorno.

Un proyecto serio contesta las cinco sin incomodarse. Donde encuentres vaguedad, ahí tienes tu respuesta.

La aritmética que conviene hacer antes de pagar

El dato de partida es el mismo para todos: en Geografía e Historia aprueba en torno al 38% de los presentados (FE CCOO Madrid, convocatoria 2022/23).

Aplícalo a cualquier proyecto con miles de matriculados: aunque su tasa fuese exactamente la media del mercado, cada convocatoria suspenderían miles de sus alumnos. No es un defecto del material — es la escala. Con miles de personas, nadie corrige tu programación, nadie ve tu evolución y nadie entrena tu defensa contigo. Y la corrección personal es precisamente el recurso que mueve la nota: el único de este sector que no se puede fabricar en serie.

La conclusión es incómoda pero simple: los resultados extraordinarios a escala masiva son incompatibles con la tasa real del mercado. La preparación personalizada solo existe donde el grupo es lo bastante pequeño como para que el resultado se pueda contar — con convocatoria, año y denominador. Es la quinta pregunta de la lista, y es la que más vale.

El precio, bien comparado

La cuota mensual es la cifra pequeña de esta decisión. La grande es el calendario: entre convocatoria y convocatoria de tu comunidad pasan dos años. Una preparación que no te lleva al aprobado no cuesta lo que marca su cuota — cuesta dos años más de espera y dos años de sueldo de profesor que no llegas a cobrar. Compara precios, pero compáralos contra eso.

Dónde estoy yo en todo esto

Yo soy la tercera categoría: preparador presente, un grupo reducido, y contesto yo. Y una advertencia que es también una descripción: las plazas de cada curso son limitadas. No como táctica de venta — es que un modelo donde te conozco por tu nombre no admite matrícula infinita. Esta página describe modelos, no personas, y las cinco preguntas valen también para mí — empezando por la cuarta: escríbeme ahora y mira cuánto tardo.

Y la tercera la tienes resuelta sin pedir nada: mis exámenes resueltos están publicados, comunidad a comunidad. Júzgalos tú.

Preguntas frecuentes

Depende de cuánta presencia humana necesites para sostener dos años de estudio. La academia da estructura de grupo con atención repartida; el preparador personal da corrección individual y alguien que conoce tu evolución. Si estudias bien solo, hasta un curso en vídeo puede bastarte. La pregunta correcta no es cuál es mejor, sino cuál encaja con cómo estudias tú.

Pregúntalo antes de pagar: quién corrige los prácticos, en cuánto tiempo responde y si puedes ver una corrección real de ejemplo. Si la respuesta es vaga o tarda, ya tienes la respuesta. Estas cinco preguntas de arriba valen para cualquiera de nosotros, también para mí.

Es potestad de las administraciones de cada comunidad autónoma asignar un número de plazas disponibles en función de sus necesidades.

El funcionamiento para la selección es elegir siempre a los que mejor nota obtienen hasta cubrir el total de plazas disponibles.

Sí, y es más habitual de lo que parece: muchos opositores empiezan con un curso en vídeo y buscan un preparador cuando llegan los prácticos y la programación, que es donde la corrección personal marca la diferencia. Lo importante es no cambiar en los tres meses finales, cuando lo que necesitas es rodaje, no método nuevo.

Contenido elaborado por David Molina, preparador de oposiciones de Geografía e Historia.